Más papel
Planeta Tierra, 2008-02-21
Querido Alien:
Aparentemente, en un futuro muy cercano, el uso generalizado del papel electrónico causará un beneficio medioambiental. Cuando un dispositivo asequible de uso personal sirva de soporte fiable, cómodo y duradero para cualquier tipo de información escrita, como libros o periódicos, entonces la demanda de pasta de papel decrecerá y con ella la terrible presión sobre los bosques y con ella la desertización y con ella las sequías y otras consecuencias. Aparentemente.
Aparentemente, en su día, las innovaciones tecnológicas en el tratamiento digital de la información iban a causar una reducción del uso del papel. Sin embargo el tiempo demostró que el efecto fue el contrario. La disponibilidad y ubicuidad de la información digital, combinadas con la facilidad de duplicación e impresión, sólo hicieron aumentar su consumo. Parece que desconocíamos que nuestro hábito de cinco siglos sería más fuerte que la posibilidad de cambiar nuestra forma de trabajar. El deseo, muchas veces injustificable, de tener una copia en papel de cualquier información disponible, encontró en las nuevas tecnologías digitales no una satisfacción inteligente sino una permanente tentación.
Aparentemente, en su día, la utilización de productos químicos en agricultura iba a aumentar el rendimiento del suelo y a acabar con el hambre en el mundo. Si bien inicialmente el rendimiento económico aparente del suelo aumentó, disminuyó la eficacia energética total del proceso, y por tanto su rendimiento global real; además, el enorme coste de la contaminación resultante de la tierra y las aguas fue externalizado, anotado por anticipado en la contabilidad de las siguientes generaciones. El hambre en el mundo no tenía mucho que ver con todo ello. Parece que desconocíamos los efectos, duraderos y acumulativos, de envenar el suelo y el agua. Parece que desconocíamos cómo calcular con exactitud la inversión energética necesaria y cómo compararla con la energía obtenida de los productos cultivados. Parece que desconocíamos que el hambre en el mundo no tiene mucha relación con una mayor o menor producción de alimentos en cierto lugar.
Aparentemente, una vez más, algo nuevo corregirá nuestros nuevos errores, o esa es nuestra ingenua y cómoda esperanza. Ingenuidad y comodidad que nos llevan a utilizar cualquier novedad tecnológica no como una herramienta para cambiarnos a nosotros mismos, para ser mejores, para ganar libertad, sino como un juguete, cada vez más llamativo, para profundizar en nuestros errores.
Hoy mucha gente compra un periódico y tras leerlo lo arroja sin remordimientos a la basura en lugar de, además de compartirlo, depositarlo en un contenedor de papel usado. El día de mañana mucha gente leerá la prensa en su novedoso, barato y supuestamente ecológico papel electrónico. Una vez el dispositivo agote sus pilas será arrojado sin remordimientos a la basura, pues será más cómodo comprar uno nuevo que hacer el esfuerzo de recargarlas. Y sí, quizá al fin reduzcamos la demanda de pasta de papel; pero probablemente contribuyamos al aumento del consumo global de energía; y al aumento de la peligrosa y problemática basura electrónica.
Un abrazo.
Marcos